El primer fin de semana de peñas en la ciudad de Pontevedra que se saldó con menos participación y menos incidentes ha dejado, no obstante un poso de controversia.
Por un lado el gobierno municipal del Concello de Pontevedra, a través de la concejala de Fiestas Carme Da Silva se ha pronunciado con una declaración que apela a los padres de los chavales que participan en los «botellones».
La concejala responsable de Fiestas dijo que desde el gobierno local han reiterado «a mesma mensaxe de sempre», esto es, que los días de peñas son «unha celebración que organizan o mozos e as mozas exclusivamente dúas veces ao ano» en los dos primeros fines de semana de agosto coincidiendo con e inicio de la festividad de la Peregrina «é unha actividade perfectamente compatible coas festas», han dicho.
Frente a esto diversos propietarios de establecimientos de hostelería de la zona del campillo de Santa María se negaron a abrir sus bares el fin de semana ante los excesos del botellón y loa cientos de jóvenes que participan.

«Lembrade que hoxe hai peñas e pechamos. Hoxe Pontevedra non é Boa Vila». El mensaje lo publicó el bar Pavero del Campillo de Santa María el pasado sábado y resume el pensamiento de la hostelería del casco histórico de Pontevedra

Diversos establecimientos de hostelería del centro histórico explica que sus quejas van asociadas al incivismo de centenares de jóvenes que hacen botellón.