El artista lucense Labajjo Grandío, al que algunos especialistas en pintura definieron como el «Picasso gallego» apareció muerto en la finca de la vivienda en la que residía en una aldea abandonado del concello de Friol. El cádaver del pintor apareció parcialmente devorado por sus propios perros con los que convivía.

De nombre Alfredo Rodriguez, ya tenía 80 años de edad y vivía en soledad y muy alejado de todos. El hallazgo del cadáver lo realizó un taxista que llevaba semanas sin verle y alertó a la Guardia Civil.